En un giro que no sorprende a nadie, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, ha dejado claro este martes que Irán no se sentará de nuevo a la mesa de negociaciones con Estados Unidos hasta que Washington cumpla con lo acordado en el pacto preliminar del 18 de junio. Mientras tanto, la Administración Trump sigue insistiendo en encuentros en Doha, Qatar. ¿Qué está pasando realmente? Irán exige respeto y cumplimiento.
Las palabras de un líder frente a la tensión
“Hemos terminado nuestras negociaciones”, afirma Qalibaf. “Se han aprobado 14 puntos, pero no podemos avanzar hasta que se cumplan los primeros cinco”. Aparentemente sencillo, pero las consecuencias son más profundas. Cada acción estadounidense que viole estos acuerdos provocará una respuesta contundente por parte de Irán. Y las tensiones en el estrecho de Ormuz son solo la punta del iceberg.
El dirigente iraní no se corta al hablar sobre la falta de lógica y entendimiento por parte de Estados Unidos tras los recientes ataques contra su país. “Lo ocurrido en el golfo Pérsico representa una violación clara del alto el fuego”, denuncia sin tapujos, señalando directamente a los estadounidenses como arrogantes y prepotentes.
A medida que las aguas se agitan en Ormuz —un punto clave para el comercio marítimo— Qalibaf reafirma la postura firme de Teherán: “No renunciaremos a nuestros derechos bajo ninguna circunstancia”. Además, añade que las tasas exentas para transitar por este estratégico paso marítimo solo durarán los 60 días estipulados en el acuerdo preliminar. Un mensaje claro y directo al mundo entero.
En un momento donde muchos podrían pensar que hay un resquicio para negociar, Qalibaf revela cifras impactantes: desde que Estados Unidos levantó su bloqueo naval, Irán ha logrado exportar más de 40 millones de barriles de petróleo y venderlo incluso un 20% más caro tras la retirada de sanciones. Sin embargo, no todo es paz y flores; el jefe negociador advierte: “Buscamos diálogo, pero si esto falla también estamos listos para responder militarmente”. El tono desafiante deja claro que las cosas están lejos de tranquilizarse.

