El cielo de Moscú se oscureció este martes cuando un ataque con drones por parte del Ejército de Ucrania provocó un incendio en una refinería. Las autoridades locales han confirmado que, afortunadamente, no hubo víctimas. Sin embargo, el alcalde de la ciudad, Sergei Sobianin, no pudo ocultar su preocupación al comunicar a través de las redes sociales que «uno de los drones ha dañado una instalación». Mientras tanto, los equipos de emergencia trabajaban intensamente para controlar las llamas.
Un episodio más en el conflicto
Sobianin aseguró que las llamas fueron contenidas, aunque también advirtió sobre la posibilidad de que el fuego se extendiera. La agencia Interfax recogió sus palabras y subrayó la tensa situación actual. En medio del caos, se supo que durante las últimas horas, Rusia logró derribar 58 drones lanzados hacia la capital. A nivel nacional, el Ministerio de Defensa ruso reportó un total impresionante de 172 interceptaciones. Este escenario revela una nueva escalada en el conflicto y deja claro que lo que ocurre en Ucrania ya no es solo asunto de ellos; nos afecta a todos.

