Este lunes, la región norteña de Antofagasta, en Chile, vivió un temblor que nos dejó a todos con el corazón en un puño. Con una magnitud de 6,9 en la escala de Richter, el sismo tuvo su epicentro a solo 20 kilómetros al norte de Calama, y se sintió como una sacudida profunda, ya que ocurrió a más de 100 kilómetros de profundidad.
Las primeras reacciones ante el temblor
Aunque la noticia podría habernos hecho pensar en lo peor, por ahora no se han reportado grandes daños personales ni estructurales. Según el Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED), se está trabajando para evaluar cualquier afectación a personas y posibles daños a infraestructuras y servicios básicos.
El subsecretario del Interior chileno, Máximo Pavez, intentó calmar los ánimos afirmando que la región se mantiene operativa y sin mayores complicaciones. Sin embargo, hay que reconocer que la situación no es tan sencilla: alrededor de 22.282 hogares están sin electricidad y otros 3.000 sin agua potable, debido al rompimiento de una matriz.
Pavez también aprovechó sus redes sociales para asegurar que hasta ahora no hay lesionados ni estructuras dañadas. Por si fuera poco, el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada ha indicado que este sismo “no reúne las condiciones necesarias para generar un tsunami”. Una buena noticia entre tanto revuelo.

