En un mensaje que resuena con fuerza, el líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jamenei, ha dejado claro este martes que los tiempos han cambiado. «Las manecillas del reloj no darán marcha atrás», aseguró, mientras instaba a mejorar las relaciones entre naciones en la región. Esta declaración llega tras la sorpresiva ofensiva lanzada por fuerzas estadounidenses e israelíes contra Irán el pasado 28 de febrero, un conflicto que ha encendido aún más las tensiones.
Un llamado a la unidad islámica
Jamenei subrayó que «no habrá refugios para el mal» ni bases militares estadounidenses en Oriente Próximo. A medida que EE.UU. pierde su influencia, él hace un ferviente llamado a todos los gobiernos islámicos para establecer lazos de amistad y cooperación. Según él, las naciones de esta rica región poseen capacidades e intereses comunes que pueden redefinir el futuro del mundo islámico.
A lo largo de su mensaje, no escatimó en elogios hacia las fuerzas iraníes y sus aliados, quienes han logrado importantes victorias contra los «ejércitos terroristas». Y es que la historia reciente está marcada por la Revolución Islámica de 1979, que puso fin a un régimen opresor y debilitó significativamente la influencia estadounidense y sionista en Irán.
El ayatolá también recordó la resistencia inquebrantable frente a los ataques externos y las sanciones crueles. «Muerte a Estados Unidos» y «Muerte a Israel», afirmó con determinación, serán ahora los gritos compartidos entre jóvenes y pueblos oprimidos del mundo. Su mensaje llegó en un momento delicado; tras el atentado que costó la vida a su padre y varios familiares durante una ofensiva militar.
Aunque todavía hay incertidumbre sobre su salud tras sufrir heridas superficiales en un ataque previo, Jamenei continúa comunicando sus pensamientos con firmeza. Su voz se siente más fuerte cada día, reflejando una realidad compleja donde Oriente Próximo busca redefinir su lugar en el mundo sin depender más de potencias externas.

