El pasado 19 de abril, un suceso trágico sacudió a México: dos agentes de la CIA perdieron la vida en una operación contra el narcotráfico. Ahora, la Fiscalía General de la República mexicana ha decidido llamar a declarar a María Eugenia Campos Galván, la gobernadora de Chihuahua. Al enterarse de la citación, Campos no dudó en afirmar: «Pues ahí estaremos porque siempre he dado la cara«. Y es que aunque cuenta con fuero constitucional, eso no significa que esté fuera del ojo público.
Una situación delicada para Chihuahua
La gobernadora recibió el aviso en su despacho del Palacio de Gobierno y no ocultó su malestar. «Lamento que sean ustedes los portadores de estas malas noticias para el estado», expresó ante los agentes, dejando claro que comprende que ellos solo cumplen con su trabajo. Sin embargo, sus palabras llevan un peso emocional: «Esto daña a los chihuahuenses«.
A medida que este caso avanza, las dudas aumentan. ¿Por qué había agentes estadounidenses involucrados sin que las autoridades mexicanas tuvieran conocimiento? La presidenta Claudia Sheinbaum ya ha exigido respuestas al gobierno estadounidense; parece claro que aquí hay más tela por cortar y lo que está en juego es nada menos que la soberanía nacional. Mientras tanto, nosotros nos preguntamos: ¿hasta dónde llegarán las repercusiones de esta historia?

