MADRID, 4 de mayo. El Centro por los Derechos de la Minoría Árabe en Israel, conocido como Adalah, ha alzado la voz este lunes para denunciar las terribles condiciones que están viviendo dos activistas, Saif Abukeshek y Thiago Ávila, que llevan días retenidos por Israel. Estos valientes hombres se encuentran ya en su sexto día de huelga de hambre, un acto desesperado contra lo que ellos consideran un «secuestro ilegal» mientras participaban en una misión humanitaria para romper el bloqueo sobre Gaza.
Malos tratos inaceptables
Las abogadas Hadil Abu Salí y Lubna Tuma han hecho eco de las duras realidades a las que se enfrentan sus defendidos. En régimen de aislamiento total, Thiago ha revelado haber sido sometido a interrogatorios interminables de hasta ocho horas, donde incluso le han amenazado con el «asesinato» y largas condenas a prisión. ¿Hasta dónde podemos llegar? Es indignante saber que estos hombres están siendo tratados con tal desprecio por su valentía.
El testimonio de Thiago es desgarrador; nos cuenta cómo lo mantienen expuesto a temperaturas heladas y con los ojos vendados cada vez que lo trasladan fuera de su celda, incluso durante los exámenes médicos. Además, las celdas son iluminadas intensamente durante todo el día, una táctica del Servicio Penitenciario Israelí (IPS) destinada a provocar privación del sueño y desorientación sensorial. Todo esto está diseñado para quebrantar su espíritu.
No podemos quedarnos callados ante esta situación. El Gobierno español ya ha exigido la «inmediata liberación» de Saif Abukeshek al considerar su detención como ilegal. La justicia debe prevalecer y no se puede permitir que estas acciones continúen sin respuesta.
A medida que esperamos noticias sobre si se solicitará una prórroga para la detención de ambos activistas, recordemos que su lucha no es solo por ellos mismos sino por toda una causa más grande: la defensa del derecho a ayudar a quienes más lo necesitan.

