MADRID, 28 Abr. (EUROPA PRESS) – Este martes, Donald Trump se presentó ante el rey Carlos III de Inglaterra en Washington y no escatimó en palabras para resaltar la fortaleza de la relación entre Estados Unidos y Reino Unido. Con ese característico estilo directo que lo define, aseguró que este vínculo «es fuerte y continuará así durante mucho tiempo».
En su discurso, lleno de admiración hacia la Casa Real británica, Trump no dudó en lanzar unas cuantas críticas al primer ministro británico Keir Starmer. Al hablar del aniversario de independencia americana, que este año celebra su 250º cumpleaños, el presidente estadounidense enfatizó que «en los siglos desde nuestra independencia», no hemos tenido amigos más leales que los británicos.
Un legado compartido
Recordó cómo ambos países comparten una historia rica y profundas raíces comunes: «Hablamos el mismo idioma y defendemos los mismos valores; nuestros soldados han luchado codo a codo bajo esas banderas rojas, blancas y azules». A medida que desarrollaba su mensaje, destacó un momento especial: Carlos III será el primer monarca británico en dirigirse al Congreso estadounidense. Y claro, Trump dejó caer con una sonrisa que no es algo común según el protocolo, pero él estará allí para verlo: «Me encantará estar con ustedes», dijo.
Finalmente, reflexionando sobre las figuras históricas como John Adams o George Washington –y hasta el tatarabuelo del rey– se preguntó cómo reaccionarían al ver esta escena actual. Seguramente se sorprenderían gratamente al saber que las viejas heridas de la guerra se transformaron en una amistad tan valiosa. En definitiva, Trump quiso dejar claro que aquella «difícil» guerra por la independencia ya pertenece al pasado; hoy lo importante es celebrar esos vínculos tan estrechos que nos unen.

