MADRID, 28 Abr. (EUROPA PRESS) – No podemos evitarlo, el drama vuelve a ser protagonista en la vida de James Comey. El exdirector del FBI ha sido imputado por segunda vez por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, y esta vez todo gira en torno a una fotografía que publicó en redes sociales. ¿La razón? Varios aliados del presidente Donald Trump han visto un trasfondo amenazador que podría sugerir querer «deshacerse» del mandatario republicano.
La imagen, ya eliminada por Comey, mostraba unas conchas marinas formando los números 86 y 47. Aquí es donde se complica la cosa; el primero es un término que muchos asocian con deshacerse de algo, mientras que el segundo hace referencia al actual mandato de Trump como 47º presidente. Vamos, que no es precisamente un mensaje inocente.
¿Una broma o un mensaje político?
Comey no tardó en aclarar su postura en un post posterior, asegurando que él veía eso como un “mensaje político” y no como una incitación a la violencia. Sin embargo, dejó claro que no apoya ni quiere participar en actos violentos. Por otro lado, Kristi Noem, quien entonces ocupaba el cargo de secretaria de Seguridad Nacional, anunció que estos hechos iban a ser investigados por el Servicio Secreto por lo que consideraron como una incitación al magnicidio contra Trump.
Aquí es donde se pone aún más interesante: los abogados del Departamento de Justicia han formalizado la acusación contra Comey en Carolina del Norte. Todo esto llega después de haber sido acusado anteriormente –en septiembre pasado– de falso testimonio y obstrucción al Congreso. Curiosamente, esos cargos fueron desestimados cuando se declaró ilegal el nombramiento de Lindsey Halligan como fiscal federal para Virginia; ella fue quien presentó esa acusación inicial.
Recordemos también que los acontecimientos se remontan a una comparecencia ante el Congreso en 2020, donde supuestamente mintió sobre cualquier relación con filtraciones relacionadas con los vínculos entre Trump y Rusia. En fin, ¡menuda trama! La historia continúa desarrollándose y parece que Comey sigue siendo un personaje clave en este drama político tan complejo.

