BRUSELAS, 27 Abr. – En un escenario que parece más un drama político que otra cosa, Ursula von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea, ha dejado claro que levantar las sanciones a Irán no está ni cerca de ser una opción. Lo dijo sin tapujos: esas sanciones se impusieron por violaciones graves a los derechos humanos y es fundamental que Teherán muestre un cambio real antes de pensar siquiera en dar ese paso.
Después de participar en una reunión del partido conservador alemán CDU/CSU en Berlín, Von der Leyen no se anduvo con rodeos al recordar el clima de represión que viven los iraníes. “Levantar las sanciones ahora sería demasiado pronto”, afirmó con firmeza. La razón es clara: Teherán ha cometido atrocidades contra su propia población este año, matando a 17.000 jóvenes durante las protestas. Esto no es solo una cifra; son vidas truncadas por la violencia y el abuso.
Derechos Humanos en juego
Para ella, lo que ocurre en Irán es un ejemplo palpable de represión sistemática de los derechos humanos, especialmente hacia las mujeres. “Primero necesitamos ver cambios fundamentales antes de considerar la posibilidad de levantar las sanciones”, insistió Von der Leyen. Y tiene razón; hasta que Teherán no demuestre un compromiso serio con los derechos básicos de sus ciudadanos, no se puede jugar con el futuro ni con la dignidad humana.
La Unión Europea mantiene actualmente restricciones sobre 263 personas y 53 entidades iraníes y acaba de designar a la Guardia Revolucionaria como organización terrorista. Esto dice mucho sobre cómo ven desde Bruselas lo que sucede en Irán. Además, recientemente los Veintisiete acordaron medidas contra quienes bloquean el estrecho de Ormuz, mostrando así su determinación frente a cualquier tipo de abuso o amenaza.

