MADRID, 26 Abr. (EUROPA PRESS) – La situación en Colombia está que arde y el candidato presidencial del Pacto Histórico, Iván Cepeda, no se ha quedado callado ante los recientes ataques de la guerrilla del Estado Mayor Central de las FARC, liderada por alias ‘Iván Mordisco’. Cepeda ha lanzado un grito de alarma, afirmando que estos actos violentos solo benefician a la extrema derecha en las elecciones que se avecinan.
En un comunicado lleno de indignación, Cepeda expresó su más firme rechazo: «Condeno totalmente estas barbaridades. La muerte y el sufrimiento infligidos a la población civil con explosivos es inaceptable. Exijo que las autoridades actúen con rapidez para identificar y sancionar a los responsables de estos atroces hechos».
Un contexto inquietante
Añadió que estos ataques están ocurriendo precisamente en zonas del sur del país donde hay un fuerte apoyo ciudadano hacia su proyecto político. Y no pudo evitar preguntarse si realmente hay una motivación política detrás de ellos o si solo buscan sembrar miedo y beneficiar a sectores radicales. «Surge una inquietud legítima sobre si todo esto forma parte de un plan para desestabilizar el país y entorpecer el proceso electoral».
Parece ser que uno de sus rivales, el ultraderechista Abelardo de la Espriella, ya ha dejado claro que cuando llegue a la presidencia va a tomar medidas drásticas contra los guerrilleros, insinuando eufemísticamente que va a acabar con ellos. «Estos atentados han causado un dolor inmenso en lugares como Cauca y Valle del Cauca», lamentó Cepeda al referirse al sufrimiento de las familias afectadas.
A pesar del caos actual, De la Espriella tiene planes muy claros. Promete regresar al enfoque militarista, cargado de amenazas sobre lo que hará contra aquellos grupos violentos. Asegura que la llamada paz total promovida por Gustavo Petro ha fracasado y ha abierto las puertas al rearme guerrillero.
“La sangre derramada hoy es consecuencia directa de esta paz ficticia”, sentenció De la Espriella mientras advertía sobre territorios perdidos en manos del narcoterrorismo.
Las palabras resuenan fuertes entre los ciudadanos: «Cuando sea presidente volveré a ser el comandante en jefe de nuestras Fuerzas Armadas».

