MADRID, 17 Abr. (EUROPA PRESS) – La situación en el sur de Líbano sigue siendo tensa y cargada de incertidumbre. Avichai Adrai, portavoz en árabe de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), ha dejado claro este jueves que su ejército no tiene intención de moverse, incluso con la entrada en vigor del esperado alto el fuego, que se anunció con bombos y platillos por el presidente estadounidense, Donald Trump.
“A pesar del acuerdo alcanzado”, decía Adrai a través de sus redes sociales justo cuando comenzaba la tregua a las 23:00 horas del viernes, “el Ejército de Defensa sigue firme en sus posiciones frente a las amenazas constantes del partido milicia-chií libanés Hezbolá”. Es como si la palabra paz flotara en el aire, pero nadie se atreve a creerla del todo.
Un llamado a la precaución
En medio de esta convulsa realidad, Adrai hizo un llamamiento directo a los ciudadanos del sur libanés: “Por su seguridad y la de sus familias, les pedimos encarecidamente que eviten trasladarse al sur del río Litani hasta nuevo aviso”. Es un mensaje claro; están preocupados por lo que pueda suceder.
Y no es para menos. Antes incluso de que el alto el fuego entrara en vigor, Hezbolá instó a más de un millón de desplazados dentro del país a mantener la calma y ser cautos. En un comunicado difundido por Al Manar, su canal afín, pidieron paciencia y advirtieron sobre los peligros inminentes. “No se dirijan a las áreas críticas al sur hasta que sepamos cómo evolucionan los acontecimientos”, decían con preocupación.
No podemos olvidar que desde principios de marzo hemos sido testigos de ataques israelíes en territorio libanés; una escalada que ha llevado al ejército israelí a instar repetidamente a los libaneses a abandonar zonas clave. La amenaza continúa latente y parece que este conflicto no está dispuesto a desaparecer tan fácilmente.

