En un contexto de violencia creciente, las autoridades israelíes han informado que cerca de 7.800 personas han resultado heridas desde el inicio del conflicto en Oriente Próximo, desatado por la ofensiva contra Irán lanzada el pasado 28 de febrero. Esta cifra escalofriante incluye tanto a civiles como a militares, aunque los detalles son escasos y la situación es cada vez más crítica.
El Ministerio de Sanidad de Israel ha publicado un comunicado donde se detalla que 7.791 personas han sido hospitalizadas hasta ahora debido a esta guerra. De ellas, 83 siguen ingresadas, una en estado crítico y otras 15 en condiciones graves. ¿Y qué hay de los restantes? Pues 26 están en estado moderado y 41 leve, pero lo cierto es que no se han ofrecido aclaraciones sobre cómo se produjeron estas lesiones.
Cambios dramáticos en la situación
Apenas unos días antes, el 9 de abril, se había comunicado que la cifra de heridos era de 7.451, lo que nos hace preguntarnos si este aumento refleja la intensidad de los recientes enfrentamientos con Hezbolá tras el alto al fuego establecido por dos semanas con Irán. El conflicto comenzó cuando Estados Unidos e Israel decidieron actuar sorpresivamente contra Teherán mientras las negociaciones para un nuevo acuerdo nuclear estaban en marcha —un juego peligroso que ya hemos visto antes—.
Ahora mismo, ambos países están intentando entablar nuevos contactos mediadas por Pakistán tras una ronda anterior sin éxito para poner fin a este caos bélico. El alto al fuego actual está programado para expirar el 21 de abril, pero Israel sigue firme con su invasión a Líbano, ignorando las exigencias iraníes sobre incluir dicho territorio en cualquier acuerdo temporal.

