Antes de que se escuche el sonido de la primera máquina en una obra, ya hay mucho en juego. El promotor ha estado invirtiendo, asumiendo riesgos y tomando decisiones que marcarán el destino del proyecto. Cada mes que pasa sin avances implica un coste, y aquí es donde debemos poner el foco: atender todo lo que ocurre antes de construir y las condiciones necesarias para hacer realidad un proyecto.
Colaboración entre financiación tradicional y alternativa
A veces, la solución a estos problemas de vivienda puede venir de la mano de la financiación alternativa. Esta opción permite obtener recursos justo cuando más se necesitan, adaptándose al calendario del proyecto. En mi experiencia tanto en financiación tradicional como alternativa, he llegado a entender que la calidad del dinero depende de cómo se adapte a las necesidades del cliente. No es solo cuestión de números; es fundamental que ese capital esté disponible cuando pueda generar valor.
En el mundo de la financiación tradicional, por ejemplo, los préstamos suelen exigir que se alcance cierto nivel de ventas anticipadas antes de soltar un euro. Pero ¿qué pasa con los promotores que ya han hecho su parte pero aún no llegan a esa cifra mágica? Aquí entra en juego la financiación alternativa, proporcionando un empujón inicial hasta que puedan acceder a esos préstamos bancarios necesarios más adelante.
A través de esta colaboración entre banca y opciones alternativas, podemos ofrecer soluciones más completas. Imaginemos un fondo destinado a financiar el arranque mientras los bancos se suman una vez comienza el flujo positivo de ventas. Esto no solo aprovecha las fortalezas únicas de cada financiador, sino que también da continuidad al desarrollo del proyecto.
Y lo bueno es que este enfoque está creciendo. Según el primer Observatorio de Financiación Alternativa con Colateral Hipotecario, impulsado por TQ Eurocredit junto a PwC y Cuatrecasas, este mercado está proyectado a alcanzar los 2.583 millones de euros en 2025, ¡casi 4.000 millones este año! La cantidad de operaciones también ha aumentado notablemente; pasamos de 360 a 594 en poco tiempo.
Este crecimiento no es casualidad: viene ligado a una mayor disponibilidad de capital y al hecho de que cada vez más empresarios conocen estas alternativas financieras. Ahora tienen herramientas para elegir cómo quieren financiar sus proyectos según sus necesidades específicas.
Una parte importante también radica en innovar con nuevos modelos residenciales como el flex living o senior living. Estas iniciativas requieren apoyo desde sus primeras fases; analizar su viabilidad es crucial para ayudarles a despegar con éxito. Igualmente sucede con la construcción industrializada: aunque los componentes no están todavía fijados al terreno y no pueden ser hipotecados como parte del edificio, ¡necesitan financiación desde ya!
Cubrir esas etapas iniciales facilita mucho las cosas y asegura un camino hacia formas más rápidas y eficientes en la construcción. Desde mi perspectiva, esto es uno de los mayores logros del sector: ayudar a nuevas soluciones a ganar experiencia sobre las cuales seguir creciendo.

