En un mundo donde la inteligencia artificial se ha vuelto parte de nuestro día a día, surge Ars Magna Semiconductors, una spin-off que nace de la necesidad urgente de contar con chips más eficientes. Sí, porque hoy en día, nuestra demanda por hardware está desbordada, y este crecimiento no se detiene. La tecnología avanza a pasos agigantados y nosotros, como sociedad, necesitamos estar a la altura.
¿Qué propone Ars Magna? En lugar de depender únicamente de grandes centros de datos para procesar información, esta innovadora empresa nos ofrece una alternativa fresca: diseñar chips que trabajen directamente donde se generan los datos. Hablamos del edge computing, un enfoque que promete mejorar el consumo energético y proporcionar mayor control sobre nuestra privacidad.
Un avance significativo en la inteligencia artificial
Josep Lluís, doctor en Física y catedrático en la Universitat de les Illes Balears (UIB), es el cerebro detrás de este proyecto. Él lo resume perfectamente: “Hemos desarrollado metodologías nuevas para hacer machine learning más rápido y eficiente.” Y es que su enfoque con redes neuronales morfológicas permite alcanzar un rendimiento superior sin derrochar energía.
A medida que avanzan las investigaciones, han conseguido asegurar su trabajo con dos patentes ya registradas y otra en camino. Esto significa seguridad para ellos; nadie podrá copiar sus innovaciones. Además, la colaboración con BeAble Capital ha sido clave. Este fondo líder en ciencia apoya iniciativas disruptivas como Ars Magna, invirtiendo 180.000 euros para impulsar su potencial.
Almudena Trigo, presidenta de BeAble Capital, destaca lo crucial que es esta colaboración: “Vimos en Ars Magna una oportunidad única para redefinir el mercado del edge computing.” Su apoyo va más allá del dinero; se trata también de convertir ideas brillantes en realidades comerciales efectivas. Como dice Almudena, “la tecnología es solo el comienzo; transformarla en impacto real requiere un proceso complejo”.
No podemos pasar por alto el papel vital que juega la UIB al facilitar esta conexión entre investigación y mercado a través del programa Innova UIB-Pimes. Aquí vemos cómo cada pieza encaja para hacer posible algo extraordinario: avanzar hacia un futuro tecnológico más sostenible e innovador.

