El próximo 12 de agosto, un fenómeno excepcional se apoderará de Mallorca. Durante unos breves minutos, la Luna cubrirá por completo al Sol, un espectáculo que no se veía desde 1905 y que podremos disfrutar desde varios puntos de la isla. Este evento ha dado origen a «Mallorca Eclipsada», un proyecto apasionante que busca aprovechar la mirada del mundo hacia nuestra isla para desentrañar los misterios de la ciencia.
Ramon Oliver, catedrático de Astronomía y Astrofísica en la Universitat de les Illes Balears (UIB), nos cuenta con entusiasmo que este eclipse es una oportunidad dorada: «Un eclipse atrae más atención mediática y ciudadana en un solo día que lo que suele conseguir la ciencia en mucho tiempo. Queremos utilizar este impulso para conectar a las personas con las preguntas que nos hacemos los astrofísicos a diario». Y es que detrás de esos mágicos momentos hay un equipo comprometido trabajando todo el año.
Una ventana al mundo astronómico
El Grupo de Astrofísica, parte del Institut d’Aplicacions Computacionals de Codi Comunitari (IAC3), no solo investiga; también comparte su pasión por el cosmos. Desde su creación en 2008, han estado dedicados a modelar fenómenos astronómicos y desarrollar tecnología puntera. Alícia Sintes, directora del IAC3, menciona cómo su labor pionera en ondas gravitacionales fue reconocida con el Premio Princesa de Asturias en 2017.
A medida que profundizamos en sus actividades, encontramos cifras impactantes: durante 2025 registraron 87 publicaciones científicas y organizaron 34 seminarios. Pero lo más importante es el impacto real de su trabajo. Oliver destaca: «Nuestro enfoque teórico abarca desde análisis complejos hasta simulaciones numéricas sobre cómo funciona nuestro querido Sol».
No solo trabajan con datos del espacio; también colaboran estrechamente con empresas y centros tecnológicos para aplicar sus conocimientos en áreas como inteligencia artificial o computación cuántica. La forma de investigar ha cambiado drásticamente gracias a avances como la supercomputación y la inteligencia artificial, haciendo posible lo impensable hace apenas dos décadas.
En definitiva, este eclipse no es solo un momento mágico; es una llamada a mirar hacia arriba y entender mejor nuestro lugar en el universo mientras celebramos los logros científicos realizados aquí mismo, en Mallorca.

