En un rincón del vibrante panorama musical español, encontramos a Cora Yako, un dúo de indie rock que ha logrado conectar con su público de una manera sorprendente. Formado por los palmesanos Carlos Sennacheribbo y Luis de Oleza, este viernes subirán al escenario del MoboFest, después de recorrer la península con su disco más reciente, Mil pequeños cortes.
El álbum, que ellos mismos definen como el trabajo que siempre habían querido hacer, ha traído consigo no solo nuevas melodías, sino también una conexión emocional sin precedentes con sus seguidores. «Estamos muy satisfechos de principio a fin», comparte Luis entusiasmado. Sin embargo, lo que más les ha sorprendido ha sido la inesperada oleada de nuevos fans: “Nos han llegado algunos aficionados cincuentones gracias a una recomendación en TikTok del presidente Pedro Sánchez. No sabemos cómo llegó nuestro disco a sus oídos, pero nos alegra tener un público tan diverso”, añade entre risas.
Un viaje lleno de emociones y recuerdos
Aunque se sienten aún como forasteros en su tierra, donde comenzaron su andanza musical hace más de diez años antes de mudarse a Madrid para estudiar, están dejando huella en la escena indie. Sus conciertos se agotan rápidamente; desde el Teatro Eslava hasta La Riviera en Madrid o varios recintos en Barcelona y Sevilla. “La verdad es que nunca imaginamos este tipo de éxito”, confiesa Luis.
La portada del vinilo muestra dos juguetes rotos, símbolo visual de las experiencias vividas: “Es una metáfora potente”, dice De Oleza sobre esta representación creada por Alberto de Santos. Mientras componen sus canciones, el dúo no pensaba en crear un concepto definido; simplemente dejaron fluir su creatividad y al final todo encajó.
«Vimos que tomaba forma común sin darnos cuenta», explica Carlos.
Ahora Cora Yako no solo quiere seguir conquistando escenarios fuera de Mallorca; añoran tocar más en su isla natal. Con cada acorde y letra comparten historias íntimas sobre la juventud y la transición hacia la adultez: ese vértigo entre amores fugaces y nostalgias profundas. Quizás con este concierto en el MoboFest empiecen a ser profetas también en casa.

