Hace ya noventa años, un joven fotógrafo llamado Robert Capa capturó una de las imágenes más impactantes de la guerra civil española. La famosa «Muerte de un miliciano», tomada el 5 de septiembre de 1936, no solo se convirtió en un símbolo del conflicto, sino que también ha sido objeto de intensos debates sobre su veracidad.
Capa, cuyo verdadero nombre era André Friedmann, vivió al borde del peligro hasta su trágica muerte en 1954 al pisar una mina en Indochina. Pero fue durante la guerra civil española donde dejó una huella imborrable. En esa fatídica jornada en Cerro Muriano, inmortalizó a Federico Borrell García, conocido como Taino, justo cuando caía abatido por un disparo franquista. Esta imagen fue publicada por primera vez en la revista Vu y rápidamente se transformó en uno de los emblemas del fotoperiodismo.
¿Realidad o escenificación?
A pesar de su fama indiscutible, la autenticidad de esta fotografía ha sido puesta bajo el microscopio. Algunos críticos aseguran que lo que vemos no es más que una puesta en escena cuidadosamente orquestada. Entre ellos destacan figuras como el periodista Luca Pagni y el historiador Phillip Knightley, quienes han afirmado haber escuchado rumores sobre esta supuesta manipulación directamente del propio Capa.
Sin embargo, otros defienden la veracidad de la captura argumentando que existen secuencias adicionales que podrían confirmar lo ocurrido ese día. Una exposición celebrada en Londres hace unos años intentó reafirmar esta versión al presentar fotografías tomadas en el mismo instante y lugar.
La realidad es que nunca podremos conocer con certeza qué sucedió realmente aquel día. Lo único claro es que esta imagen trasciende el tiempo y sigue generando reflexiones sobre la guerra y sus repercusiones. A través de su lente, Capa nos recordaba siempre: «Si la foto no es buena es que no estabas lo suficientemente cerca». Su legado continúa vivo, incluso a costa de las dudas sobre su obra más célebre.
