La arqueología ha vuelto a darnos una buena noticia con el último hallazgo en el pecio de Ses Fontanelles, un barco romano que nos habla desde hace siglos. En la reciente excavación, se ha conseguido extraer la última parte de esta embarcación del siglo IV y, sinceramente, lo que han encontrado es fascinante. Tal como lo compartió Miquel Àngel Cau, codirector del proyecto Arqueomallornauta, esto no fue solo un procedimiento más; hubo sorpresas inesperadas bajo las aguas cristalinas.
Hallazgos sorprendentes en el fondo marino
A dos metros de profundidad, frente a una playa que quizás ni imagina lo que esconde debajo, los arqueólogos descubrieron algo asombroso: ¡las velas del barco! Es raro encontrarlas intactas y este hallazgo es un auténtico tesoro. Según Miquel Àngel, las velas estaban atrapadas en el lado de babor y parcialmente bajo el casco. Se hundieron junto al barco y gracias a ello hemos podido analizar su confección: fabricadas con tela de lino cosida y reforzada con cuerdas más pequeñas para darles fuerza. ¡Un trabajo verdaderamente excepcional!
No contentos con eso, también han emergido ánforas enteras y cerámicas norteafricanas que suman otros cientos desde la campaña anterior. Además, se encontraron vajillas decorativas, ollas de cocina y hasta cestas de fibra vegetal que están casi intactas. ¿Y quién diría que entre los restos también había huesos? Desde la cabeza de un équido hasta un hueso sospechoso de ser de buitre. ¡Impresionante!
A partir de ahora comienza una nueva etapa apasionante: los arqueólogos se dedicarán a estudiar todos estos materiales en sus laboratorios para desentrañar más secretos sobre la historia del barco. Este esfuerzo conjunto incluye al Consell de Mallorca y universidades como las Illes Balears, Barcelona y Cádiz; además del apoyo del Centro de Buceo de la Armada.

