La esperada noche llegó al fin. Después de seis largos años sin verlo, Alejandro Sanz se presentó en el Estadio de La Cartuja, donde la emoción fue palpable desde el primer momento. A las 22:17 horas, el recinto estalló en aplausos tras una espera que había durado más de seis días para muchos fanáticos. La cuenta atrás había terminado y lo que siguió fue un viaje musical que resonaría en los corazones de todos los presentes.
Una noche mágica llena de recuerdos
A medida que las luces se apagaban y la música comenzaba, un mensaje apareció en las pantallas: ‘Ahora Sevilla. Ahora música’. Y así fue como empezaron a sonar temas como «Desde cuándo» y «Capitán Tapón», dejando claro que esta no sería solo otra actuación más, sino una celebración de canciones que han marcado generaciones enteras. “Buenas noches”, dijo Alejandro antes de lanzar un guiño a sus raíces con su tema «Por bandera», mientras una bandera andaluza volaba hacia el público junto al grito de ¡Viva Andalucía!
El ambiente se tornó festivo rápidamente. Con “Bésame”, uno de los nuevos sencillos del artista junto a Shakira, las gradas estallaron en euforia: familias, amigos y parejas bailaban como si estuvieran flotando en una burbuja ajena al mundo exterior. Sanz brilló con su interpretación íntima mientras tocaba el piano para “A la primera persona” y luego dejó que el público se apoderara completamente de “Mi soledad y yo”.
En medio del fervor colectivo, el artista recordó a su amigo Jesús Quintero con una emotiva frase: “Una canción no puede parar un tanque… pero le puede partir el corazón al guerrero que lo conduce.” Un homenaje también a Ana García Romero, periodista sevillana recientemente fallecida, llevó lágrimas silenciosas entre los asistentes.
Con himnos como “Regálame la silla” y “Amiga mía”, La Cartuja vibró intensamente; cada letra era cantada por miles de gargantas entrelazadas por recuerdos compartidos. El ritmo seguía fuerte con “Deja que te bese” y cada vez quedaba más claro: cuando Alejandro entrega el micrófono al público, saben cómo responder.
Pero lo inesperado llegó cuando durante «Aquello que me diste», Sanz decidió mirar directamente al público y dio pie a una propuesta matrimonial espontánea entre dos fans. Las palabras tiernas llenaron el estadio mientras ella decía: “Yo le digo que sí porque sin él mi vida no tiene sentido”. Ese instante quedó grabado en los corazones de todos.
A medida que avanzaba la noche, Alejandro rindió homenaje a sus raíces flamencas recordando a leyendas como Manuel Molina o Paco de Lucía antes de llevarnos hasta el clímax con «No es lo mismo» bajo una lluvia de confeti. Cada aplauso sonaba como un latido colectivo; nadie quería dejarlo ir.
Casi al final del concierto, dejó caer unas últimas palabras llenas de cariño: “Os quiero mucho”. Aunque parecía hora de despedirse, La Cartuja clamó por más; incluso se atrevió a pedirle otra vuelta. Y él no defraudó: «Hay momentos en la vida donde no es fácil despedirse… voy a alargar esto todo lo posible».
El cierre fue deslumbrante con «Si fuera ella» iluminando todo el estadio antes del himno definitivo: «Corazón partío», acompañado por un DJ improvisado para elevar aún más la energía del lugar. Mientras Alejandro se marchaba agradecido por esa calidez humana tan especial, Sevilla sabía que este regreso no solo marcaba el inicio de una gira; era también un nuevo capítulo lleno de promesas musicales compartidas.
Así volvió Alejandro Sanz a su ciudad soñada: rodeado del amor incondicional de miles de voces deseosas por escucharle nuevamente.

