En una tarde mágica, justo antes de que la melodía de La Balanguera llenara el aire en Mallorca, otro canto se alzó. Esta vez, no era musical, sino visual: el fotolibro Terra Ferma, del artista mallorquín Toni Amengual, tomó forma como un poderoso grito contra la destrucción de nuestro querido paisaje. Este trabajo ha sido destacado entre los mejores de PhotoEspaña, y es imposible no sentirlo como un reflejo de las heridas abiertas en nuestra tierra.
La paradoja del turismo en Mallorca
Toni nos comparte su visión con una sinceridad desgarradora: «Quería mostrar la maravilla del lugar donde hemos nacido, pero también criticar lo que está pasando con nuestro paisaje debido a la vorágine turística». Es cierto; el atractivo que ejerce nuestra isla ha llevado a construir hoteles y más infraestructuras, mientras que esos mismos lugares que todos amamos están desapareciendo poco a poco.
A través de imágenes rasgadas, Toni plasma esta herida profunda. Durante la pandemia, cuando todo se detuvo, él tuvo la oportunidad única de recorrer una Mallorca vacía. «Era el momento perfecto para capturarla», recuerda. Pero no solo sacó fotos; reflexionó sobre las construcciones sin sentido que afloran cuando el turismo masivo se desvanece.
Imprimir y rasgar. Esa fue su respuesta creativa ante tanto dolor visual. Así nació la idea de imprimir sus fotografías en papel baritado y luego romperlas para volver a retratarlas. Un proceso complicado y lleno de emociones, pero increíblemente coherente con su mensaje: hacer evidente lo frágil y roto que está nuestro entorno.
El diseño del libro también sorprende por su originalidad: sin tapas ni un inicio claro; puedes girarlo como quieras. Cada página tiene un sutil degradado que evoca los colores del atardecer mallorquín y simboliza esa idea idílica que todos tenemos en mente.
Toni eligió llamarlo Terra Ferma, porque considera que esa es nuestra esencia. Y esos trozos rotos pueden verse como islas dispersas, formando un archipiélago único lleno de historia y significado.
Al final del día, este fotolibro provoca incomodidad por sus imágenes desgarradas, pero eso es exactamente lo que sentimos al mirar nuestra querida Mallorca hoy en día: llena de cicatrices invisibles e historias tristes que nunca podremos recuperar.

