La historia de Serena Williams en Wimbledon este año está generando revuelo. Mientras muchos se preguntan si la leyenda del tenis tiene aún mucho que ofrecer, lo cierto es que su vuelta a las canchas ha sido más compleja de lo que esperábamos. Después de sus molestias en la rodilla, la organización ha decidido darle un margen impresionante para recuperarse, incluso sin pista asignada.
La jugadora, que ya perdió en su debut individual ante la australiana Maya Joint, no ha hecho mucho ruido últimamente. De hecho, decidió no atender a los medios después del partido y, sorprendentemente, no recibió ninguna multa por parte del All England Club. Es casi como si el torneo girara alrededor de ella.
Un hueco en la cancha principal
Pero aquí viene lo llamativo: Serena y su hermana Venus, de 44 y 46 años respectivamente, aún esperan una oportunidad para jugar en dobles. Sin embargo, ya están dos días retrasadas respecto al resto de sus competidoras. El escenario pinta complicado; ni siquiera tienen una pista asegurada para enfrentar a la colombiana Osorio y a la argentina Sierra. La organización busca encajar este encuentro en algún hueco disponible en la central o en la pista 1, pero ¿realmente debería ser así?
No podemos evitar preguntarnos si esta situación representa un beneficio justo o simplemente otro ejemplo del favoritismo hacia las grandes estrellas del deporte. A medida que otros jugadores luchan por brillar bajo la presión del torneo, parece que el camino para las Williams está lleno de facilidades.

