El RCD Mallorca ha vivido un momento doloroso: su descenso a Segunda División. En medio de esta tempestad, su propietario, Andy Kohlberg, ha decidido salir al paso para arropar a sus directivos, Alfonso Díaz y Pablo Ortells. En un vídeo dirigido a los aficionados, que mezcla inglés y español con subtítulos, Kohlberg no busca culpables, sino más bien expresar un deseo de unidad en la adversidad.
Un mensaje de esperanza
“Queremos seguir siendo un club de Primera División compitiendo en Segunda”, dice con firmeza. A pesar de que el equipo dejó escapar una oportunidad dorada y tiene menos recursos que otros clubes que se han salvado, como el Levante o el Elche, la esperanza parece ser su mantra. “Sabemos que este momento duele mucho”, confiesa. Y es cierto: el dolor se siente tanto en las oficinas del club como en las gradas vacías del estadio.
Kohlberg no oculta su decepción por no haber cumplido el objetivo marcado, pero asume la responsabilidad: “Estamos aquí para trabajar y reconstruir”. Es un mensaje claro hacia los aficionados: aunque haya caído la categoría, él sigue convencido de que juntos pueden volver a lo alto. Además, asegura que la inversión seguirá fluyendo hacia el club y sus infraestructuras.
A lo largo de estos diez años en Mallorca, ha puesto énfasis en los logros conseguidos. “Hemos construido una base sólida”, dice con orgullo mientras recuerda momentos pasados. Pero ahora toca mirar hacia adelante. La unidad entre los seguidores es crucial según él; después de todo, más de 500 voces críticas resonaron tras el descenso.
“Volver a Primera es exigente”, afirma sin dudarlo. Sin embargo, hay una chispa de confianza cuando habla sobre lo que vendrá: “Si permanecemos unidos como equipo y afición, estoy seguro de que regresaremos pronto”. Así concluye su discurso; con gratitud hacia los seguidores por su apoyo constante durante todos estos años.

