La situación del RCD Mallorca es crítica. Con un pie y medio en Segunda División, las posibilidades de mantener la categoría parecen escasas. Sin embargo, Pablo Ortells, el director deportivo del club, no se rinde y nos invita a aferrarnos a cualquier atisbo de esperanza. «Si hay un 5 % de posibilidades, tenemos que agarrarnos a él y exprimirlo», declara con firmeza.
Este miércoles, en un acto junto a la Penya Mallorquinista Es Vici, Ortells se mostró consciente de la realidad: ganar es el primer paso. «Todo pasa primero por ganar nosotros y después esperar resultados». Es cierto que los astros no están alineados para el equipo bermellón, pero el espíritu combativo brilla por encima de todo.
Un golpe duro pero una fe inquebrantable
La derrota contra el Levante ha dejado su huella, eso es indiscutible. «Fue un golpe duro porque estamos en una situación complicada», confiesa Ortells. Pero él y el equipo están decididos a levantarse. Cada día es una nueva oportunidad para unir fuerzas y prepararse para lo que viene. Con la mente puesta en el partido del sábado contra el Oviedo, sabe que hay que contagiar optimismo desde el césped.
A pesar de la incertidumbre que rodea al equipo, Ortells agradece a la afición su apoyo incondicional durante toda la temporada. Sabe que las emociones estarán al límite este fin de semana: «Se pueden expresar como cada uno considere», admite con sinceridad, aceptando que puede haber críticas o pitos si las cosas no van bien.
Y hablando del futuro inmediato, también se menciona al técnico argentino Demichelis, quien ha manifestado su deseo de seguir con el equipo incluso en Segunda. La conexión entre jugadores y afición es fundamental: «Tenemos que dejarlo todo en el campo» para lograr esa última victoria tan ansiada.
A medida que se acerca el gran día, todos los ojos están puestos en ese duelo decisivo. La comunidad mallorquinista espera con ansias ver cómo responde su equipo ante tanto desafío. Al final del día, lo único que importa es hacer bien las cosas sobre el terreno de juego y llevarse ese triunfo vital.
Así que solo queda una pregunta: ¿logrará el Mallorca aferrarse a esa chispa de esperanza?

