En una historia que resuena con ecos del pasado, el Real Oviedo se prepara para un enfrentamiento crucial contra el RCD Mallorca, un duelo cargado de significados y emociones. Hace 25 años, en la temporada 2000/2001, los bermellones fueron los responsables de un descenso que marcó a fuego a los asturianos. Ahora, las circunstancias han cambiado, pero las heridas aún duelen.
Un encuentro con historia
Recorramos un poco la memoria: aquel fatídico día en Son Moix, el Oviedo necesitaba ganar desesperadamente mientras esperaba que otros resultados lo favorecieran. Se topó con un Mallorca dirigido por Luis Aragonés, quien ya había asegurado su permanencia. Aquellos tiempos eran complicados; ganar o perder lo era todo.
Aquel partido terminó con un doloroso 4-2, donde Engonga, Ibagaza y Eto’o se encargaron de destrozar las esperanzas oviedistas. Con esa derrota, se cerró un capítulo dorado de 12 años en la élite del fútbol español para los carbayones. Desde entonces, ha sido una travesía llena de obstáculos durante 25 años en Segunda División. La historia reciente del Oviedo ha sido una lucha constante por volver al lugar que le corresponde.
Y ahora, en este nuevo encuentro entre ambos equipos, el Oviedo no solo juega por sí mismo; también puede convertirse en el verdugo del Mallorca justo cuando este más lo necesita. Aunque es cierto que sus posibilidades son escasas y dependen de otros resultados, hay algo más importante en juego: la venganza y la justicia histórica.
No todos los jugadores actuales conocen esta historia trágica; sin embargo, figuras como Santi Cazorla sienten cada palabra al recordarla. Para él y muchos aficionados nostálgicos, ese partido sigue siendo una herida abierta. ¿Podría ser este el momento perfecto para cerrar ese capítulo? En caso de lograrlo y aguarle la fiesta al Mallorca… ¡sería un final épico!

