El Mallorca se presentó en el Coliseum con la presión a mil por hora, sabiendo que cada punto cuenta. Sin embargo, lo que ocurrió fue un auténtico desastre. Los errores fueron tan groseros, tan indignos de un equipo que lucha por su vida, que regalaron la victoria al Getafe. ¡Qué fácil lo tuvieron los azulones!
El primer gol llegó casi sin avisar. En el minuto 13, tras un balón largo del portero David Soria, el debutante Luis Orejuela hizo una lectura equivocada y dejó una autopista a Nyom. Este levantó la cabeza y centró para Satriano, quien simplemente tuvo que empujarla al fondo de la red mientras nuestros defensas se miraban entre sí como si no supieran qué había pasado.
Un segundo tiempo para olvidar
Y si pensabas que eso era todo, te equivocas. Antes del descanso, otro error monumental: otra vez Soria poniendo en juego el balón y una falta de entendimiento entre Valjent y Leo Román facilitó el segundo tanto de Satriano. Ver para creer; Valjent dejó botar el balón y Román ya había abandonado su posición, dejando a Romero libre para anotar el 3-0 en la segunda parte.
Pero no todo termina ahí. Con empate a cero al inicio del partido, Luvumbo tuvo una oportunidad brillante después de una contra espectacular de Virgili. En lugar de devolverle el balón para dejarlo frente al portero rival, decidió lanzar un tiro sin sentido. ¿Por qué? Detalles así son los que hacen daño y complican aún más la posibilidad de llevarse algo positivo de tierras madrileñas.

