La euforia se desató por las calles de Granada cuando Enric Mas alcanzó la gloria. Antes de que comenzara la etapa final de La Vuelta, el bus del Movistar ya vibraba con la alegría de amigos y vecinos de Artà. Ellos llenaron el ambiente con cánticos festivos, recordando a Sant Antoni y sus celebraciones. Era como si la fiesta se hubiera trasladado desde su hogar a esta ciudad andaluza. Cuando llegó el momento del podio, la emoción fue palpable. Allí estaban su madre Coloma, su hermana, esposa e hijos; todos visiblemente emocionados ante un hito tan importante.
Una celebración sin igual
Los gritos de júbilo no cesaban mientras los presentes pedían al equipo Movistar que se uniera a ellos en esta locura colectiva. Y así fue, Enric no dudó en saltar al ritmo de sus canciones favoritas, aquellas que le transportaban a su Artà natal. Pero lo mejor estaba por llegar; tras recibir el maillot rojo, se abalanzó sobre sus paisanos y los zarandearon entre risas y manteos. Un ciclista feliz rodeado del cariño incondicional de los suyos.
A medida que cruzaba la meta, su equipo lo esperaba con ansias; lágrimas de felicidad brotaban entre camisetas y gorras conmemorativas que celebraban su victoria histórica en La Vuelta 2026. “De Vuelta más que nunca” proclamaban los miembros del equipo, reflejando el resurgimiento de una estructura legendaria liderada por Eusebio Unzué.
Después vino una celebración más íntima con los seres queridos y compañeros más cercanos. Pero esto no termina aquí: Mallorca espera para rendir homenaje a este nuevo héroe que ha logrado algo sin precedentes al conquistar La Vuelta a España.

