El ambiente era pura magia. «Más, te quiero y quiero más» resonaba en el aire, mientras el autobús del Movistar Team avanzaba entre la multitud. Cientos de vecinos y amigos de Artà se habían reunido para vivir un momento que llevaban años esperando. Era un día histórico, y todos estaban allí para celebrarlo.
Las voces se alzaban al unísono. «¿Se nos oye?», preguntaban con entusiasmo los presentes, contagiando su energía a aquellos que les rodeaban. Granada no solo recibía al equipo, sino que también se convertía en testigo de una fiesta colectiva donde el protagonismo lo tenía Enric Mas.
La armada mallorquina hace historia
Eusebio Unzué, el manager del equipo, y el siempre carismático Chente García Acosta fueron recibidos como verdaderas estrellas. La ‘armada’ mallorquina lucía orgullosa sus banderas y las camisetas conmemorativas de La Vuelta que había creado Gràfiques Artà. El control de firmas y la línea de salida eran otra celebración por sí mismas, llenas de risas y emoción.
Aunque un grupo más pequeño ya había estado apoyando a Mas en etapas anteriores desde el Collado del Alguacil, este día era especial: todos juntos vivían la euforia del triunfo en uno de los lugares más emblemáticos del país.

