El Gran Premio de Italia ha dejado a todos con el corazón en un puño. En la segunda vuelta, Charles Leclerc, que había comenzado la carrera como un auténtico torbellino, se encontró con un obstáculo inesperado. Tras una salida espectacular donde incluso logró dejar fuera de combate a Hamilton, el monegasco parecía tener todo bajo control. Sin embargo, las cosas cambiaron rápidamente.
En esa crucial vuelta dos, Verstappen ya le había superado y Piastri estaba pisándole los talones. Al llegar a la famosa Parabólica, el australiano decidió hacer su jugada y puso su McLaren justo delante del Ferrari de Leclerc. El joven piloto no tuvo más remedio que desviarse hacia la zona sucia para intentar defenderse. Y ahí fue cuando ocurrió lo inevitable: ¡el choque!
Un golpe duro y sorpresivo
El impacto fue fuerte; el coche lateralmente golpeó las protecciones, dejando claro que no se trataba de un roce cualquiera. Afortunadamente, Leclerc salió rápidamente del vehículo y fue trasladado al centro médico para ser evaluado. Nadie esperaba ver al monegasco fuera de la contienda tan pronto; era uno de los grandes favoritos para llevarse el podio.
Aquel día podría haber sido suyo; había llegado a estar en segundo lugar por delante de Gasly antes de perder toda energía eléctrica necesaria para mantenerse competitivo. Es evidente que los tiempos han cambiado en esta F1 moderna y quizás su optimismo le jugó una mala pasada esta vez. La Scuderia Ferrari se quedaba sin uno de sus coches casi al inicio de la carrera mientras Hamilton observaba desde atrás, esperando aprovechar cualquier oportunidad.

