El Gran Premio de Austria no ha sido solo una carrera más para Max Verstappen; ha sido un momento de tensión que nos ha mantenido a todos en vilo. El director del equipo Red Bull, Laurent Mekies, salió a dar la cara tras el incidente que dejó al piloto holandés contra el muro durante la clasificación. Afortunadamente, Max está bien, aunque el choque dejó muchas preguntas en el aire.
Un accidente inesperado
El accidente tuvo lugar en la Q3, justo cuando Verstappen parecía estar listo para pelear por la pole. Perdió el control de su RB22 en la curva 9, y fue entonces cuando todo se torció. Mientras él luchaba por seguir adelante, George Russell aprovechó para llevarse la primera posición. ¿Qué pasó realmente? Isack Hadjar, compañero de Verstappen, mencionó que podría haber sido un fallo en el alerón trasero activo lo que provocó esta pérdida de control.
Mekies no dudó en asumir toda la culpa: «Lo más importante es que Max está bien. Su primera vuelta fue espectacular y estaba a punto de hacer otra gran actuación hasta que ocurrió este desafortunado incidente». Aunque él no entró en detalles sobre los problemas técnicos del coche, sí dejó entrever que hubo algo extraño sucediendo ahí.
Aún así, las decisiones tomadas antes del accidente también están bajo la lupa. Verstappen casi queda fuera durante la Q2; salvó su puesto por apenas 0.040 segundos sobre Pierre Gasly después de arriesgarse al no hacer una segunda vuelta. Mekies admitió: «No enviar a Max a una segunda vuelta fue una jugada arriesgada», pero parece que pensaron más en estrategias futuras que en asegurar su pase a la siguiente ronda.
Este tipo de situaciones son las que hacen que los aficionados se cuestionen si el reglamento actual es realmente efectivo o si estamos ante un verdadero desastre cada vez que se toma una decisión así con bandera amarilla. Entre conversaciones y análisis previos a lo ocurrido, figuras como Fernando Alonso y Carlos Sainz ya comentaban lo sorprendente de lo sucedido mientras esperaban sus turnos ante las cámaras.

