El pasado viernes, la XXXI edición de los Illes Balears Clàssics vivió una jornada llena de sorpresas y competitividad. Los barcos Halloween, Clarionet, Argyll, Rowdy y Barlovento-Senda Azul se mantuvieron firmes en sus posiciones como líderes tras una emocionante primera ronda. Con un viento del suroeste que osciló entre 10 y 12 nudos, las condiciones desafiaron a los regatistas a dar lo mejor de sí.
Una batalla en el agua
A las 12:30 horas, la flota se lanzó al agua dividida en dos recorridos: la categoría Época Cangreja completó un trayecto rectangular de 7,7 millas náuticas, mientras que el resto navegó 13,4 millas desde Ciudad Jardín hasta Illetes y vuelta. En la clase Clásicos, el Clarionet volvió a brillar bajo el mando de Andrew Harvey, reafirmando su posición como favorito al cruzar primero la línea. «Hemos tenido un poquito más de viento y ola», comentó Teresa Parry del Clarionet, destacando lo complicado del día. Sin embargo, con determinación lograron mantenerse cerca de sus rivales.
Parry mantiene una actitud cautelosa ante la jornada final: «Lo más importante es terminar la regata; todavía no hemos ganado nada». Mientras tanto, el Argyll también brilló en Época Bermudiana manteniendo su liderato al repetir victoria. Por otro lado, el Rowdy continuó arrasando en Época Cangreja bajo el liderazgo firme de Donna Dyer; ella remarcó lo desafiante que puede ser manejar una embarcación con más de un siglo a cuestas.
A pesar del uso de algunas tecnologías modernas como GPS o mapas digitales para facilitar la navegación, Dyer enfatizó que en su barco todo sigue siendo manual: «Cada miembro tiene un papel crucial; si algo falla, todo puede irse al traste».
En Grandes Esloras nuevamente fue Halloween quien se destacó. Este año celebra su centenario con Iñigo Strez al timón logrando mantener su dominio en esta categoría histórica. No cabe duda que esta competencia está dando mucho que hablar y promete más emociones durante su última jornada.

