Alberto Antuña, el entrenador del Azulmarino, se encuentra en el Palau de Son Moix con una misión clara: devolver al baloncesto femenino de Mallorca a su máxima expresión. Tras 14 años desde que el Joventut Mariana dejó su huella en la elite, Antuña y su equipo, casi renovado al completo, llegan con ganas de luchar por todo desde el primer minuto. Y es que este nuevo capítulo no solo se trata de un ascenso, sino de escribir una historia emocionante juntos.
Una temporada llena de promesas
Con la Liga ya a la vuelta de la esquina, Alberto comparte cómo siente al equipo y qué espera para este inicio. «La ilusión es palpable», dice con una sonrisa. Para él y sus jugadoras, debutar en esta categoría es un sueño hecho realidad. “Queremos poner el nombre del Azulmarino en lo más alto”, añade con firmeza.
La pretemporada ha sido intensa; aunque los resultados han tenido altibajos, lo importante para Antuña ha sido observar cómo se va formando la identidad del equipo. Sin embargo, admite que las bajas han complicado un poco la preparación: “Siempre hemos jugado con dos o más ausencias”. Pero no deja que eso le desanime; sabe que hay potencial y está convencido de que las piezas encajarán pronto.
A pesar de ser un plantel casi nuevo -solo cuatro jugadoras repiten- Alberto confía en haber encontrado el equilibrio perfecto entre experiencia y frescura. “Hemos fichado a jugadoras que sabíamos que encajarían bien tanto dentro como fuera de la cancha”, explica. Esa mezcla promete darles ese salto necesario para brillar desde ya.
Antuña también destaca que ganar siempre mejora la química del grupo. “Cuando se gana, todo fluye mejor”, reconoce. Así que su objetivo inmediato será crear esa conexión especial entre las jugadoras rápidamente; quiere verlas rendir al máximo tan pronto como sea posible.
El reto no acaba ahí; este año jugarán contra grandes rivales y quieren ganarse su lugar en la primera división del baloncesto español. «Queremos llenar Son Moix», insiste Alberto emocionado. No solo quiere espectadores por los equipos contrarios, sino por lo que representa su propio equipo.
El primer partido será nada menos que contra el Valencia Basket, actual campeón liguero. “Sabemos a quién nos enfrentamos, pero vamos a salir a competir”, afirma sin dudarlo ni un instante. El mensaje es claro: ellos están listos para dejar huella y demostrar que Son Moix puede convertirse en un fortín temido por los visitantes.
Para finalizar, Alberto mira hacia adelante con optimismo: “Nuestro objetivo es crecer como equipo cada día y convertirnos en un referente”. Sin duda alguna, esta temporada promete emociones fuertes y muchas sorpresas para todos los amantes del baloncesto femenino.”

