Cuando hablamos de Luka Jovic, parece que la historia se vuelve un eco en el tiempo. Este joven delantero serbio, que llegó al Real Madrid en 2019 con grandes expectativas, ha tenido un paso por el club que muchos considerarían como una auténtica sombra. Desde su fichaje a golpe de talonario –60 millones de euros– hasta su regreso al Eintracht de Frankfurt, la trayectoria de Jovic ha estado marcada por más decepciones que alegrías.
Un inicio prometedor y un desenlace inesperado
Todo comenzó cuando Zidane, buscando un goleador tras la marcha de Cristiano Ronaldo, se fijó en él. Jovic había deslumbrado en Alemania, anotando goles a raudales y dejando claro que tenía talento. Sin embargo, al llegar a Madrid, el serbio encontró un vestuario complicado y una presión abrumadora. A pesar de los esfuerzos por adaptarse durante la pretemporada entre Canadá y Estados Unidos, su carácter introvertido no ayudó a crear las conexiones necesarias en el campo.
Aquellos primeros meses fueron un tormento: tres goles en 51 partidos son una estadística dura para cualquier jugador. Y no es que Jovic no lo intentara; incluso tuvo la mala fortuna de ver cómo el balón se estrellaba repetidamente contra los postes. Para colmo, durante su primera temporada llegó la pandemia, lo que complicó aún más las cosas.
A mediados de 2022 decidió cambiar de rumbo y se marchó a la Fiorentina, donde las cosas tampoco mejoraron mucho. Luego pasó por el Milan, pero ni ahí logró recuperar ese instinto goleador que alguna vez mostró. Su historia parecía estar atrapada en un ciclo sin fin hasta que surgió una nueva oportunidad este verano.
A principios de agosto de 2025, todo apuntaba a que volvería a España para jugar con el Oviedo. Pero antes de dar ese paso tan esperado, Jovic decidió aterrizar en Atenas para firmar con el AEK. Fue allí donde recuperó parte del brillo perdido: con 21 goles fue fundamental para conquistar el título liguero del equipo griego.
Ahora se enfrenta nuevamente al Madrid este miércoles, mientras su pasado le persigue como una sombra silenciosa. ¿Podrá demostrar finalmente todo su potencial? Solo el tiempo lo dirá.

