La Selección Sub-16 española ha hecho historia al conquistar en Bakú el primer Mundial Sub-15 de la FIFA, logrando una victoria contundente de 0-3 ante República Checa. Este triunfo completa el único título que le faltaba a nuestro fútbol formativo, y nos recuerda que cuando se siembran buenas bases, los resultados llegan.
En este torneo inaugural, dirigido temporalmente por David Gordo, la Rojita no solo mostró su calidad en el campo, sino que también dejó claro que son un equipo forjado para la gloria. Con un impresionante récord de nueve victorias y 39 goles, llegaron a la final con la confianza por las nubes tras haber vencido a potencias como Grecia y Colombia.
Un partido emocionante desde el inicio
El encuentro en el Baku Crystal Hall fue un espectáculo desde el primer minuto. Frente a ellos estaba una República Checa invicta también, pero España empezó tomando las riendas del juego. A pesar de algunos momentos tensos donde Leo Rico tuvo que intervenir con valentía bajo los palos, pronto llegó el primer gol: Tiago Polo, con un disparo magistral desde el costado izquierdo, abrió la lata y demostró por qué es uno de nuestros talentos más prometedores.
Con esa ventaja al descanso, España se mostró aún más decidida tras la reanudación. Apenas cuatro minutos después, Mikel López lanzó un potente disparo que fue rechazado por el portero checo; sin embargo, Bruno Fernández estuvo ahí para empujarla al fondo de la red. Y ya en los últimos compases del partido, Lucas Bernal hizo su magia con un centro preciso que Adrián Bielsa convirtió en el tercer tanto.
A partir de ese momento solo hubo que esperar a que sonara el pitido final para desatar una celebración histórica. Esta generación del 2011 ha demostrado ser un grupo formidable y ha dejado claro que son una promesa brillante para nuestro fútbol base. Así es como España se sitúa nuevamente entre los grandes del mundo; no solo celebramos hoy una victoria, sino también un futuro lleno de esperanza.

