MADRID, 30 de octubre. La reunión de ministros de Exteriores del G20 ha comenzado este fin de semana en Atlanta, y vaya que ha llegado con polémica. Por primera vez desde que comenzó la invasión rusa a Ucrania, el ministro ruso Sergei Lavrov ha sido invitado a esta cita. Pero esto no ha sentado nada bien entre los socios europeos. Al parecer, la presencia de Lavrov ha hecho que se decida no realizar la tradicional foto de familia que suele acompañar estos eventos.
Un ambiente tenso y lleno de controversias
Johann Wadephul, el ministro alemán de Exteriores, lo dejó claro al llegar: “Con Rusia no se hacen las cosas como de costumbre”. Este comentario refleja el sentir general entre los europeos, quienes han manifestado su intención de evitar enviar señales equivocadas. “Tenemos que debatir estas controversias aquí”, insistió Wadephul. No es para menos; semanas antes ya había otros ministros, como Radoslaw Sikorski de Polonia, afirmando que no compartirían fotos con representantes rusos.
Este encuentro sigue a una reunión anterior en Asheville, Carolina del Norte, donde también estuvo presente un alto cargo ruso. Y todo esto nos lleva a mirar hacia diciembre y la cumbre en Miami, donde la asistencia del propio Vladimir Putin podría marcar un hito tras la invasión.
Mientras tanto, Marco Rubio, secretario de Estado estadounidense, ha dado inicio a esta reunión subrayando que estamos ante un “momento decisivo” para el mundo. Las crisis económicas y geopolíticas están interconectadas y representan serias amenazas a nuestra estabilidad global. Con tensiones sobre suministros energéticos y alimentarios en el aire, queda claro que hay mucho en juego.
Rubio pidió al G20 enfrentar estos desafíos y fortalecer la resiliencia económica del grupo. “Como diplomáticos y líderes políticos tenemos un papel fundamental”, afirmó con determinación. En medio de tanta incertidumbre global, lo único seguro es que necesitamos diálogo y acción colectiva más que nunca.

