En un partido que seguramente quedará grabado en la memoria de los aficionados, el Sassuolo se impuso por 3-2 a la Juventus en un desenlace de esos que no se olvidan fácilmente. Con cuatro goles marcados en los últimos quince minutos, el espectáculo fue total. La tensión se palpaba en el aire y cada jugada tenía a todos al borde del asiento.
A pesar de las dificultades, con una plantilla plagada de lesiones y muchas ausencias claves como Locatelli o Thuram, la ‘Vecchia Signora’ luchó hasta el final. Sin embargo, ni siquiera los dos goles de Zhegrova pudieron evitar la derrota tras un tanto sorpresivo del cedido Adzic en el minuto 94. Qué ironía, ¿verdad? El que alguna vez fue su jugador acabó dándole el golpe final.
Un partido lleno de emociones
La Juve llegó a Reggio Emilia con la esperanza de recuperar su esencia futbolística, pero no lo tuvo fácil. Desde el pitido inicial, quedaron expuestos ante un Sassuolo valiente y decidido que no dudó en aprovechar cada error defensivo. Fue así como Sebastiano Esposito abrió la lata al marcar el primer gol para los locales, aprovechando un fallo defensivo clamoroso.
Aun así, Zhegrova fue quien mantuvo viva la llama para los turineses. Apareció cuando más lo necesitaban y logró igualar el marcador. Pero apenas tuvieron tiempo para celebrar; Bowie volvió a poner al Sassuolo por delante con otro gol brillante justo antes del final. Y aquí es donde Zhegrova hizo magia nuevamente, anotando otro gol que parecía sellar un empate dramático.
Pero el fútbol es caprichoso y siempre guarda sorpresas. Con la Juventus lanzada al ataque buscando desesperadamente esa victoria tan ansiada, Adzic apareció como un fantasma del pasado para romperles el corazón con ese 3-2 definitivo. En fin, qué locura este deporte; hoy celebran unos y mañana lloran otros.

