En un derbi que dejó más sombras que luces, el Manchester City logró una victoria ajustada contra su eterno rival, el Manchester United. Con un marcador de 0-1, fue Erling Haaland quien se alzó como el héroe del encuentro, anotando el único gol del partido tras un gran centro de Gvardiol. Sin embargo, lo que debería haber sido una celebración desbordante se vio ensombrecido por la expulsión de Phil Foden, que dejó a los citizens con diez jugadores en la primera parte.
Un derbi lleno de tensión
El encuentro tuvo momentos de mucha intensidad y no faltaron las jugadas polémicas. La roja directa a Foden llegó después de una falta tonta en la que pisó a Bruno Fernandes, algo que dejó a los aficionados preguntándose si el City podría aguantar ante un United decidido. A pesar de tener un hombre menos, los hombres de Maresca demostraron que saben resistir y jugar con inteligencia.
La primera mitad transcurrió sin muchas oportunidades claras. Rashford casi abre la lata con un libre directo que impactó en el palo, mientras sus compañeros buscaban romper la muralla cityzen. Por otro lado, los locales no lograban concretar sus llegadas y eso hizo crecer la ansiedad en las gradas.
Pese a todo esto, Haaland se encargó de hacer vibrar a la afición visitante cuando convirtió su sexto gol en cuatro partidos, mostrando su instinto goleador habitual. Aunque hubo dudas sobre si estaba en posición correcta al recibir el pase desviado por un defensor, el VAR decidió validar su tanto.
A medida que avanzaba el reloj, las esperanzas del United parecían disiparse. Con Enzo Fernández intentando sellar lo que habría sido el 0-2 y encontrándose con Lammens y el travesaño en su camino hacia la gloria. Al final del día, Donnarumma tuvo que emplearse a fondo para evitar una caída aún mayor ante Mbeumo justo antes del pitido final.
Aún sin Pep Guardiola en la línea lateral, este Manchester City sigue imparable. No cabe duda: Haaland ha llegado para reinar en Mánchester.

