En el corazón de la UD Almería, la situación se ha vuelto insostenible. La plantilla, que prometía grandes cosas, ha caído en un bache del que parece difícil salir. Los rojiblancos no han logrado ganar ninguna de sus tres finales frente al Burgos, Las Palmas y Sporting de Gijón. Lo que antes era una oportunidad dorada para un ascenso directo se ha convertido en una pesadilla que amenaza con dejar al equipo sin posibilidades. Recuerden ese momento en la jornada 39 cuando todo dependía de ellos mismos.
Las últimas derrotas son duras: primero ante Las Palmas en casa, donde dejaron escapar un partido en solo dos minutos; y luego contra los asturianos, donde dieron una primera mitad para olvidar. En ese encuentro parecía más bien que el equipo rival estaba luchando por el ascenso mientras el Almería solo observaba. Tras esos tropiezos, la afición está al borde del colapso.
La afición pide cambios urgentes
El dato es contundente: sólo un punto de los últimos nueve posibles. Mientras Racing y Deportivo celebran su ascenso, el Almería queda atrapado entre rumores y críticas. Rubi se ha convertido en el blanco preferido de las protestas tras la dolorosa derrota del último partido. Muchos seguidores sienten que han perdido la fe en un equipo lleno de talento pero incapaz de brillar bajo presión.
Con cada semana que pasa, crece el clamor popular pidiendo un cambio en el banquillo. Las redes sociales arden con mensajes exigiendo la destitución del entrenador catalán, quien aún no ha conseguido llevar a su equipo a conseguir una victoria importante lejos de casa. Pero dentro del club hay voces que llaman a la calma y a mantener la unión ante este vendaval.
A pesar de los murmullos sobre un posible cese después de Gijón, desde dentro aseguran que Rubi no será destituido por ahora. Argumentan que cambiar al técnico en este punto podría ser contraproducente y dificultaría aún más cualquier intento por revertir esta situación crítica. Con contrato hasta junio de 2027, lo cierto es que si no logran ascender durante los playoffs, su continuidad será difícilmente sostenible entre tanta tensión con una afición decepcionada.

