Carlos Alcaraz, el joven prodigio del tenis español, se encuentra ante un desafío que parece no tener fin. A sus 22 años, ha recorrido un camino increíble en el deporte de la raqueta, pero hay un aspecto de su carrera que aún le escapa: nunca ha podido finalizar toda la gira europea de tierra batida. Desde hace cuatro años, problemas físicos han interrumpido su participación en torneos clave como Montecarlo, Barcelona, Madrid y Roma.
Un objetivo a la vista
Este año, las expectativas son altas. En 2026, Alcaraz espera finalmente cumplir con este compromiso. Tras perderse varias citas importantes en los últimos años –Roma en 2022, Montecarlo y Godó en 2023 y nuevamente en 2024– el murciano se muestra cauteloso pero optimista. «El año pasado también era mi objetivo jugarlo todo y no pude porque me lesioné. Rezo para que esta vez no pase nada», comenta con sinceridad.
En su reflexión sobre lo que está por venir, revela una toma de conciencia: «Voy a escuchar más a mi cuerpo que el año pasado; si tengo que saltarme algún torneo, lo haré». La salud es lo primero para él. Y es que este circuito puede ser un verdadero maratón; se prevén hasta nueve partidos en solo once días antes de encarar Roland Garros del 24 de mayo al 7 de junio.
Ayer decidió no entrenar antes de su debut contra Otto Virtanen hoy a las 16:00 horas. Su cuerpo le pedía descanso tras haber jugado en Mónaco recientemente. Conocedor del ambiente del torneo barcelonés donde ha competido desde 2021 (y donde sufrió una dura derrota ante Frances Tiafoe), Alcaraz es consciente de que necesita estar al máximo para defender su corona.

