La madrugada de s’Arenal fue testigo de un devastador incendio que arrasó cuatro vehículos y dejó huella en la vida de muchos. Todo comenzó en la calle del Gran i General Consell, justo frente al número 29, donde una simple moto encendida se convirtió en el inicio de un caos. Los vecinos, aquellos que llamaban hogar a esa vivienda, se vieron obligados a abandonar su refugio cuando el denso humo se coló sin piedad por las ventanas. Era una situación peligrosa, y nadie podía permitirse quedarse ahí.
Despliegue de emergencia ante el fuego
El reloj marcaba alrededor de las cinco cuando las llamas comenzaron a devorar todo a su paso. En un abrir y cerrar de ojos, otras tres motos se sumaron al festín del fuego. Algunas pudieron ser identificadas, pero otras quedaron tan carbonizadas que ni siquiera sabemos a quién pertenecían. Al recibir la alerta, varias patrullas de la Policía Local llegaron rápidamente para acordonar la zona, mientras los Bombers de Palma luchaban contra el siniestro.
Los dueños del hogar afectado no tuvieron más remedio que huir; el humo era implacable y avanzaba hacia ellos como un monstruo hambriento. Lo sorprendente es que la furia del incendio también hizo estragos en coches aparcados enfrente; algunos sufrieron daños por la intensa temperatura, con partes derretidas y abolladas. Hasta la fachada del edificio sufrió las secuelas; lo que antes era un bonito hogar ahora luce marcado por esta tragedia.
Casi dos horas después, los bomberos dieron por controlada la situación y comenzaron a retirarse. Sin embargo, esa zona quedó sellada con cinta policial mientras se esperan los informes necesarios para esclarecer lo sucedido. Un recordatorio desgarrador de cómo unas pocas chispas pueden cambiarlo todo.

