Rebecca Romero, una auténtica leyenda del deporte británico, lleva el espíritu de Mallorca en sus venas. Nacida en Surrey en 1980, esta campeona no solo ha dejado su huella en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y Pekín 2008 con sus medallas de oro y plata en remo y ciclismo, respectivamente, sino que también ha tejido una historia conmovedora que pocos conocen.
En una entrevista que ofreció a Última Hora durante los Juegos de Pekín, Rebecca recordaba con cariño su infancia en la Isla: «Tengo muy buenos recuerdos. Aunque era muy pequeña, me viene a la cabeza el buen clima y que me divertía mucho allí». A pesar de haberse forjado una vida en Inglaterra, nunca olvida sus raíces mallorquinas. De hecho, volvió varias veces a la Isla con la selección británica para entrenar y competir.
Un camino lleno de sacrificios
Aquellos primeros pasos en el deporte no fueron fáciles. Después de obtener una medalla de plata en Scull a cuatro en Atenas y ser campeona del mundo, una lesión le hizo replantearse su carrera. Decidió dar el salto al ciclismo y demostró su capacidad para adaptarse rápidamente. En menos de un ciclo olímpico ya estaba colgándose oros y platas a nivel mundial, culminando su hazaña con un impresionante oro en la persecución individual durante los Juegos de Pekín.
Con esto se convirtió en la segunda mujer en la historia que logra dos medallas olímpicas en disciplinas diferentes, algo reservado solo para las más grandes como Roswitha Krause. Tras esa etapa dorada, consideró explorar otros deportes como el biatlón o el mountain bike; sin embargo, fue el ciclismo por carretera lo que finalmente le atrajo.
Aunque no logró clasificar para Londres 2012 y decidió retirarse un año antes, nunca se alejó del deporte ni de las causas sociales. Desde entonces ha participado activamente promoviendo la seguridad vial y luchando contra los accidentes ciclistas. Además, compaginó su trayectoria deportiva con estudios académicos que abarcan desde Comunicación hasta Ciencias del Deporte.
Pese a haber cerrado ese capítulo competitivo, sus dos medallas olímpicas siempre brillarán como testimonio de su dedicación y esfuerzo. Rebecca Romero es más que una deportista; es un símbolo inspirador tanto para Mallorca como para Gran Bretaña.

