Era un día clave en Son Moix, y el Palmer Basket no decepcionó. Enfrentándose al Ourense Baloncesto, los de Juani Díez se lanzaron a por todas y, tras un partido lleno de intensidad, lograron una victoria fundamental por 72-56 que les acerca un poco más a su objetivo: la permanencia.
Aquella tarde, el ambiente estaba cargado de nerviosismo, pero también de esperanza. Los jugadores sabían que cada punto contaba, y eso se notó desde el primer minuto. Salieron a la cancha con una defensa sólida como roca, dispuestos a imponer su ritmo y no dejar escapar esta oportunidad dorada.
Un tercer cuarto que marcó la diferencia
Después de un primer cuarto ajustado donde el Ourense logró llevarse la delantera (14-16), el Palmer supo reponerse. En el segundo periodo comenzaron a encontrar ese juego fluido que tanto necesitaban. Aunque los visitantes intentaron frenar su avance desde la línea de tres puntos, los mallorquines respondieron con determinación y volvieron a tomar el mando del encuentro antes del descanso (28-29).
Al salir del vestuario, algo cambió en el aire. El Palmer Basket salió enchufado y dispuesto a dejarlo todo en la cancha. Joan Feliu brilló desde el perímetro mientras Phil Scrubb hacía lo propio en defensa y ataque; juntos crearon una tormenta perfecta que desbordó al Ourense, dejándoles sin opciones para anotar durante varios minutos.
A medida que avanzaban los cuartos, los locales aumentaban su ventaja hasta llegar a un 56-37. Con esa confianza renovada, mantuvieron la intensidad hasta el final; incluso cuando parecía que podían bajar un poco el ritmo, apretaron aún más para sellar una victoria crucial.
Y así fue como culminaron una jornada llena de emociones: con una victoria en casa que supone oxígeno puro en su lucha por no descender. El Palmer Basket demostró ser un equipo unido y fuerte frente a las adversidades, dejando claro que están aquí para pelear hasta el último segundo.

