Una derrota siempre deja un sabor amargo, pero el Atlético de Madrid ha sabido sacar lecciones valiosas de un encuentro que estuvo marcado por el cansancio acumulado y los desafíos que se avecinan. Con la plantilla del Cholo viajando por todo el mundo durante el parón de selecciones, la mirada del equipo ya estaba puesta en lo importante: ese doble enfrentamiento en Champions y la final de Copa que les espera.
Planificación estratégica
Simeone optó por una estrategia interesante, alineando un once lleno de rotaciones. En el campo vimos a jugadores como Lenglet y Nico González, quienes aún no son considerados titulares fijos, mientras otros como Koke y Griezmann pudieron prepararse durante las dos semanas previas sin compromisos internacionales. En el banquillo quedaron algunos nombres destacados como Lookman y Julián, mientras que Llorente, Barrios y compañía observaban desde fuera debido a sanciones o lesiones.
A pesar de jugar casi toda la segunda mitad con un hombre menos tras la expulsión de Nico, no todo fue negativo; los jóvenes canteranos Morcillo y Taufik debutaron en un partido que pudo ser complicado. También saltaron al césped Ruggeri y Sorloth para dar descanso a los pesos pesados del equipo. Con la lucha por una plaza en Champions más encarrilada gracias al empate del Betis, parece claro que para el Atlético la Liga pierde algo de peso frente a sus objetivos mayores.
Así las cosas, Simeone tiene claro que debe seguir rotando para llegar al próximo compromiso continental con lo mejor disponible. Y aunque este partido no terminó con una victoria, sí dejó ver un Atlético competitivo que llevó al Barça hasta los límites. A fin de cuentas, descansar puede ser también una forma efectiva de ‘ganar’.

