La tranquilidad de Consell se vio sacudida en la madrugada de este Jueves Santo, cuando un supermercado del Raiguer fue el escenario de un robo espectacular. Con una táctica ya conocida, los ladrones no dudaron en destrozar la verja y la puerta para hacerse con un botín que rondaba los tres mil euros. Las fuentes policiales no han podido evitar que esta historia se convierta en otra más sobre el creciente problema del monocultivo turístico, que parece dejar a nuestra comunidad desprotegida.
Una noche de tormenta y confusión
A las 4:30 horas empezaron a llegar las primeras llamadas a la Policía Local, aunque ellos solo se dieron cuenta del escándalo cuando comenzó su turno a las 8:00. La alarma del negocio había sonado a las 5:30, pero con el ruido del trueno y la tormenta, muchos vecinos pensaron que todo era parte del temporal. Sin embargo, lo que realmente había ocurrido era mucho más alarmante: un coche o furgoneta se había estrellado contra la puerta, rompiendo los cristales y permitiendo el acceso al interior.
Parece ser que no es la primera vez que sucede algo así; otros robos similares han tenido lugar en Lloseta e Inca, dejando claro que hay una estrategia bien definida por parte de estos delincuentes. A pesar de lo complicado de las investigaciones debido a la falta de testigos —muchos confundieron el estruendo con relámpagos—, los agentes no descartan que estemos ante una banda organizada.
Afortunadamente, el supermercado pudo reabrir sus puertas por la tarde, pero queda latente esa sensación de inseguridad entre nosotros. Al final del día, ¿qué nos queda si nuestra comunidad sigue siendo víctima de estos actos? Es hora de ponerle freno a esta situación y buscar soluciones efectivas antes de que sea demasiado tarde.

