Una tarde más, el Fibwi Mallorca se enfrenta a la cruda realidad. En un partido que prometía emoción, los mallorquines cayeron con un contundente 63-87 frente al Monbus Obradoiro. La situación no es fácil: tras una semana llena de turbulencias por la salida de Pablo Cano y la llegada temporal de Rubén Escalas, este equipo lucha por encontrar su identidad en medio del caos.
Un partido lleno de altibajos
Desde el inicio, los gallegos se mostraron fuertes, aprovechando cada rebote como si les fuera la vida en ello. Sin embargo, hubo momentos en que pareció que el Fibwi podría reaccionar. Con un Lucas Capalbo inspirado y algunos aciertos desde el perímetro, lograron cerrar el primer cuarto con un esperanzador 24-19.
No obstante, esa chispa no duró mucho. En el segundo cuarto, los visitantes apretaron en defensa y dieron la vuelta al marcador. El Fibwi intentaba resistir gracias a Pedro Bombino y su capacidad para forzar faltas, pero la igualdad pronto se transformó en una ventaja clara para Obradoiro que se fueron al descanso con un 37-44.
A la vuelta del vestuario, el panorama se oscureció aún más. Los gallegos aceleraron y comenzaron a abrir brecha en el marcador como si estuvieran disfrutando de una práctica. A pesar de algunos intentos aislados del Fibwi por recortar distancias gracias al dominio interior de Fallou Niang y Bombino, era evidente que esta noche no sería su noche.
A medida que avanzaba el tercer cuarto, la diferencia alcanzaba los 20 puntos. Ya solo quedaban diez minutos para intentar una remontada épica o al menos recuperar algo de orgullo sobre la cancha. Pero aunque lo intentaron, quedó claro que los mallorquines necesitan urgentemente reencontrarse consigo mismos antes de pensar en victorias. Una vez más caen derrotados; ya son ocho consecutivas.

