El ambiente estaba cargado de emoción cuando Álvaro Fidalgo, el centrocampista del Betis, hizo su esperadísimo debut con la selección mexicana. En el amistoso contra Portugal, celebrado en el mítico Estadio Azteca, todos los ojos estaban puestos en él y no defraudó. Javier Aguirre, seleccionador nacional, lo alineó de inicio y, a pesar de que el partido terminó sin goles, el juego de Fidalgo dejó una impresión duradera.
Un momento soñado para Fidalgo
Desde que llegó al Betis procedente del América durante el mercado invernal, Fidalgo ha demostrado ser un jugador clave. Aguirre no se anduvo por las ramas y decidió darle la titularidad en este encuentro crucial. Durante una hora estuvo corriendo por el campo, hasta que fue reemplazado por Erick Sánchez. El próximo miércoles tendrá otra oportunidad para brillar ante Bélgica en Chicago.
Aguirre no escatimó elogios hacia su joven pupilo: “Me gustó la personalidad de Fidalgo. Se integró rápido, pidió la pelota y fue participativo”, comentó tras el partido. Es evidente que este chico tiene algo especial; su sueño es estar presente en el Mundial 2026 junto a equipos como Sudáfrica y Corea del Sur.
Fidalgo ya había expresado previamente lo importante que sería para él debutar en un lugar tan emblemático como el Azteca: “Puede ser uno de los momentos más importantes sin duda de mi vida”, dijo con ilusión desbordante. Su trayectoria ha sido notable: desde las canteras del Sporting y Oviedo hasta pasar por las filas del Real Madrid antes de aterrizar en Sevilla.
La noticia de su convocatoria le llegó justo tras un triunfo del Betis en Europa League. “Estaba jugando y al terminar tenía el móvil echando humo”, confesó entre risas. Desde su llegada a Heliópolis ha sido titular en seis de siete partidos disputados en LaLiga y ha marcado incluso un gol vital en el derbi sevillano.

