Hoy se han puesto manos a la obra en plaza Columnas, intentando mitigar las consecuencias negativas de esa controvertida peatonalización. La idea era sencilla: crear un espacio verde que los vecinos pudieran disfrutar. Sin embargo, la asociación Flipau amb Pere Garau no ha tardado en alzar la voz para señalar lo que consideran un verdadero desastre urbanístico.
Esta remodelación de Nuredduna, impulsada por el anterior equipo de gobierno, ha tenido consecuencias desastrosas para la plaza y su entorno patrimonial. En palabras de los miembros de Flipau, “se ha roto la armonía y sensibilidad estética” que había logrado el creador de la plaza, Guillem Forteza, allá por 1934.
Efectos del diseño: caos urbano
Aparte de eliminar dos pasos de cebra que conectaban con Nicolau de Pacs y Barceló y Combis, el nuevo diseño dejó sin espacio un carril bici. Y claro, esto no es sólo un problema estético; también afecta a quienes caminan, montan en bici o usan otros vehículos ligeros. Por si fuera poco, tras peatonalizar Nuredduna, el tráfico aumentó drásticamente entre Nicolau de Pacs y Francesc Manuel de los Herreros, generando un verdadero socavón en la plaza cada vez más grande y profundo.
Recordemos que este adoquinado había aguantado más de 20 años en condiciones casi perfectas desde su rehabilitación en 2001. Ahora atraviesan esta zona conflictiva nada menos que seis líneas de autobuses (4, 5, 16, 39, 40 y Nocturna 3), que se ven obligados a usar solo el carril interior debido al estrechamiento provocado por las obras.
La inversión inicial para rehabilitar plaza Columnas fue considerable: más de 1,3 millones de euros. Sin embargo, cuando se entregó la remodelación en 2022 por 2,1 millones, muchos empezaron a preguntarse si realmente valía la pena tanto gasto. Además, hay un informe redactado por EMT advirtiendo sobre los problemas derivados de una peatonalización total que nunca se tuvo en cuenta.
Pese a todo esto, el desvío del transporte público ha generado un sobrecoste anual para la ciudad superior a los 215 mil euros. Así pues, mientras algunos intentan poner parches a este lío urbano recién comenzado hoy con nuevas obras, Flipau amb Pere Garau sigue recordándonos que lo barato sale caro.

