El ambiente se calienta cuando hablamos de las islas Takeshima, o como las conocen en Corea del Sur, Dokdo. Este fin de semana, Japón celebró un evento que reclama su soberanía sobre estas tierras, y como era de esperar, Corea del Sur no ha tardado en alzar la voz.
El Gobierno surcoreano decidió poner los puntos sobre las íes y convocó al jefe adjunto de la Embajada japonesa en Seúl, Hirotaka Matsuo. Con firmeza, el portavoz del Ministerio de Exteriores surcoreano, Park Il, dejó claro que “las Dokdo son parte integral de nuestro territorio por historia, geografía y Derecho internacional”. Así que ya pueden imaginarse el revuelo que esto ha causado.
Un evento controvertido
En Japón, la ultranacionalista primera ministra Sanae Takaichi optó por no avivar más el fuego y envió a un viceministro en lugar de a un miembro del gabinete. Naoki Furakawa fue quien asistió al acto celebrado en Matsue y dejó caer unas palabras que resonaron con fuerza: “El problema de Takeshima no se resuelve de la noche a la mañana”. A pesar del tono calmado, es evidente que este asunto es crucial para ambos países.
La tensión entre Corea del Sur y Japón sobre este tema lleva latente desde hace décadas. En cada ceremonia y cada declaración se siente ese pulso constante entre dos naciones cercanas pero tan distantes en sus reivindicaciones. Mientras tanto, nosotros solo podemos mirar cómo estos conflictos continúan afectando a tantas personas. ¿Hasta cuándo seguiremos así?

