En la vibrante escena musical de España, Xavibo se ha convertido en un nombre que resuena con fuerza. Este mallorquín está en pleno apogeo de su gira con el disco ‘No te enamores’, un trabajo que parece haber tocado las fibras más profundas de quienes lo escuchan. A punto de cumplir treinta años, el artista se siente feliz y preparado para afrontar un 2026 lleno de sorpresas.
Con su estilo característico, Xavibo nos invita a recorrer los caminos del amor y el desamor en sus letras. La playa brilla bajo el sol mientras él viaja por todo el país, llevando consigo una colección de doce canciones que abordan desde corazones rotos hasta la búsqueda del amor propio. Curiosamente, decidimos hacer esta entrevista un martes 13; un día especial para él, ya que cada trece cuenta una historia familiar.
La contradicción del creador
Xavibo revela que su proceso creativo no es fácil. «Soy un artista muy de método», confiesa entre risas. Se enfrenta a la realidad emocional buscando situaciones complicadas solo para inspirarse: “Es una locura pensar que tengo que buscar problemas para poder escribir”. Sin embargo, ahora vive un momento más tranquilo y eso le impide crear como antes. “Me encantaría encontrar la manera de escribir desde este lugar”, dice con nostalgia.
A pesar de su éxito reciente, reflexiona sobre su carrera sin ataduras al pasado: “No me obsesiono con ser perfecto; prefiero tener ese espacio para seguir trabajando en mi música”. En este sentido, tiene planes ambiciosos después de terminar la gira: quiere escribir un libro que combine poemas y reflexiones sobre su vida artística.
Al preguntarle si cambiaría el título de su último disco tras unas semanas o meses más felices, responde seguro: “No lo haría. ‘No te enamores’ es mi forma de recordarme a mí mismo lo complicado que puede ser amar.” Y añade sonriendo: “Aunque al final uno siempre acaba enamorándose”.
Xavibo también aborda algo fundamental en su discurso: la conexión entre sus letras tristes y los oyentes felices. Asegura que escuchar música triste puede ayudar a procesar emociones difíciles pero advierte sobre quedarse atrapado en esa tristeza: “Es bueno permitirse sentirlo por un rato, pero luego hay que buscar melodías alegres”. Su arte no se detiene aquí; busca constantemente formas innovadoras de conectar con la gente e incluso ha hecho performances sorprendentes como tumbarse en medio de la calle para llamar la atención sobre temas importantes.
Finalmente, Xavibo nos deja con una reflexión profunda sobre el privilegio del descanso y cómo a veces no valoramos lo básico hasta perderlo. Al final del día, esta mezcla entre vulnerabilidad y fortaleza es lo que hace tan especial a este cantautor mallorquín.

