La historia empieza en un conocido bar de Sineu, donde la tranquilidad se vio interrumpida por la codicia de un hombre. La Guardia Civil ha detenido a un individuo de 33 años, un habitual del delito que decidió hacer del local su objetivo recurrente. Lo curioso es que, gracias al sistema de seguridad del bar y a la colaboración con la Policía Local, este ladrón fue atrapado tras haber robado seis veces.
Un ‘modus operandi’ bien conocido
El propietario, cansado ya de ver cómo tiraban a la basura su esfuerzo y dedicación, presentó varias denuncias. Con las imágenes recogidas por las cámaras de seguridad en mano, los investigadores notaron que el ladrón siempre actuaba bajo el mismo patrón: se cubría el rostro y aprovechaba los momentos en los que el bar estaba cerrado para entrar. Para ello, rompía la valla trasera y fracturaba una gran cristalera.
Una vez dentro, no perdía tiempo: se llevaba el cambio de la caja registradora y llenaba sus manos con bebidas y alimentos. Tras una investigación meticulosa, la Guardia Civil logró dar con él. Este hombre no solo tiene antecedentes por hechos similares, sino que también vive en un piso ‘okupado’ cerca del lugar.
Las pérdidas acumuladas por los robos superan los 4.000 euros entre lo sustraído y los daños causados. Tras su detención, aunque fue puesto en libertad bajo ciertas condiciones—como mantener una distancia mínima de 500 metros del bar—la comunidad sigue preguntándose qué medidas se tomarán para proteger sus negocios locales ante este tipo de situaciones tan frustrantes.

