En el corazón de Palma, un clamor resuena entre los amantes de la historia: ARCA ha hecho un llamado urgente a la administración local para que no se olviden de nuestros refugios antiaéreos y las cicatrices que dejaron los bombardeos de la Guerra Civil. ¿Qué pasaría si tiramos a la basura nuestra memoria colectiva? Eso es precisamente lo que muchos temen.
La historia que no debemos olvidar
A medida que avanzamos hacia el futuro, parece que algunos en el Ayuntamiento prefieren dejar atrás lo incómodo. Pero, ¿acaso es justo? La historia nos enseña lecciones valiosas, y estos refugios son parte de nuestra identidad. El presidente de ARCA, con voz firme, ha declarado: «No podemos permitir que estas estructuras caigan en el olvido. Son testigos mudos de una época oscura». Y tiene razón; ignorar nuestro pasado es un error fatal.
Pensar en nuestros hijos y nietos viviendo en una ciudad sin memoria nos da escalofríos. No se trata solo de ladrillos y cemento; hablamos de preservación cultural, algo fundamental para entender quiénes somos. Desde luego, esta lucha va más allá del patrimonio: se trata del respeto hacia aquellos que vivieron momentos difíciles y cuya historia merece ser contada.
Así que aquí estamos, alzando la voz junto a ARCA para exigir a Cort una acción decidida. La defensa de estos espacios no debe caer en manos del olvido ni convertirse en un mero trámite administrativo. Si queremos vivir como verdaderos ciudadanos conscientes y orgullosos, es hora de actuar.

